miércoles, 22 de junio de 2011

Borges

Conozco a Borges tanto como conozco al Joe Arroyo. A ambos los conozco de lejos y puedo distinguirlos por lo que he leído o escuchado de ellos. Esta semana ha sido ciertamente intensa respecto a lo que he leído. Me asombra la manera como, despues de leer unas páginas de Borges, debo cerrar el libro y respirar... como si necesitara una pausa después de haber comido con ansias. No se si sea peligroso, pero lo he leído al mismo tiempo que voy descubriendo a Camus y El Extranjero.

Coincidí en encontrarme al mismo tiempo a un inmortal Homero, con desdén de la compasión o de cualquier placer, al mismo tiempo que encontré a Meursault condenado a muerte y con un desprecio similar por tales valores. He pensado en la muerte, en la esperanza, en el absurdo, en la circularidad. Eso ciertamente puede poner las cosas en perspectiva.

Si se elimina la esperanza en la vida después de la muerte, o simplemente se elimina el concepto de la muerte.... no nos queda solamente el hedonismo o su primo el cinismo? Y si la moral, la religión, la ética, el derecho y el manual de Carreño no es mas que la respuesta envidiosa de aquellos que no supieron abrazar el despropósito de vivir?

No puedo dejar de oir a alguien apasionado por un partido de fútbol sin que piense que es algo ciertamente tonto. Eso me hace pensar en las cosas que hago yo y que son igualmente ridículas. Escribir un blog que a nadie le importa tiene que ser una de ellas.


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