Cuando llegue el momento en que reconozca mi vileza y tenga total certeza de que no hay nada que entregar, tal vez trate de engañarte al principio. Es muy probable que use ropas que no son mías y hable las palabras de otros. Creo que caminaré con la cabeza hacia abajo y aunque mis ojos vean los tuyos, no buscarán ya más tu alma en ellos.
No te conoceré nunca más y mi vergüenza crecerá hasta ser todo lo que quede de mí. Seguramente notarás que ya no te hable para conocerme a mi mismo y que mis ojos están más oscuros. Preguntarás por mi y reconocerás las ropas y las palabras ajenas. Tratarás de amarme de todos modos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario